Descripción
La lectura de estos poemas de Isabel Romero nos permite leernos a nosotros mismos, pues en ellos la existencia es un horizonte donde el paso del tiempo, el arte, la historia, las ruinas se interiorizan en cada uno de nosotros como respiraciones que nos acompaƱan desde el profundo silencio que albergan. Todo en estos versos tiende a borrarse, pero hay una constante mĆŗsica secreta que nos acompaƱa, que nos ilumina interiormente y nos hace renacer. Son poemas que hay que leer deshabitĆ”ndose -como sucede en la oración-, en los que se produce, sin lĆmites, esa Ā«intersección entre lo temporal y lo intemporalĀ» de la que habla Eliot al referirse a la poesĆa, o Ā«esa sustancia eterna de lo temporalĀ», en definición de Juan Ramón JimĆ©nez. Hay en ellos un pulso de infinito que no nos abandona desde el principio.


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