Descripción
Borja recuerda cómo vivió su último año de facultad, a finales de los 90, estudiando Traducción e Interpretación en Barcelona. Allí empezó a aprender japonés y llenó su cabeza de sueños, como trabajar en el país del sol naciente, y conoció a Mirai, una estudiante de intercambio nipona con la que forjó una relación romántica. En su camino a la madurez, Borja experimentó cambios en su vida amorosa, estudiantil, amistosa y familiar. Como persona segura de sí misma que tiene claro lo que quiere, se lanzó a por cada obstáculo que la vida puso en su camino. No fue sencillo, pero, como leyó una vez: «Si lo decidiste, hazlo».


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