Descripción
El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos, nos dijo Gramsci. Este Réquiem encara y nombra ese claroscuro, en el que vemos que la clase obrera ya ha muerto, que los nuevos sujetos de la historia aún no han nacido y que nuestro tiempo sigue siendo muy propicio para los monstruos.


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