Descripción
Caminar por una ciudad es abrir los ojos a sus heridas y a sus milagros. Esquina tras esquina, uno tropieza con vidas que no le pertenecen, pero lo reclaman: el anciano en su lentitud, las sirvientas de pelo recogido, o el silencio en la sala de espera de un hospital.Escribir, entonces, no es más que levantar acta de esas presencias, poner palabras donde otros apartan la mirada. Este libro nació así, a paso humano, al ritmo de los semáforos y las aceras gastadas. Cada poema es una ventana encendida o apagada; un gesto que sobrevive en la memoria; una grieta por la que entra la luz o el frío.En estas páginas hay despedidas y primeras veces, derrotas íntimas y victorias que nadie aplaudió. Hay soledad y también una obstinada celebración de estar vivos, aunque sea en la penumbra. Porque al final, como toda ciudad, este libro está hecho de esquinas y de luces, de grietas y resquicios. Y es ahí, en esos lugares mínimos, donde a veces se esconde todo lo que somos.


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